
Hay
dos hipótesis fundamentales
que sientan las bases de los sistemas educativos formales, y estas son, en
primer lugar, que los estudiantes retienen
los conocimientos y habilidades que adquieren en la escuela, y en segundo lugar, que pueden aplicarlos fuera
de las aulas en
situaciones que lo requieran. Pero ¿son exactas estas hipótesis? Las
investigaciones han encontrado que, incluso cuando los estudiantes dicen no
estar utilizando conocimientos adquiridos en los centros educativos, una
porción considerable de éstos es retenida por muchos años y la retención a
largo plazo depende en gran parte del grado de fijación o la calidad que
ese aprendizaje tuvo al momento de producirse. Un estudio encontró que aquellos estudiantes universitarios que
habían tomado un curso de desarrollo infantil obteniendo buenas calificaciones
en las evaluaciones, diez años después retenían un promedio del 30% de lo
aprendido, mientras que aquellos que obtuvieron notas moderadas o bajas
presentaban un promedio de retención del alrededor del 20%. Hay menos consenso acerca de cuánto conocimiento
adquirido en la escuela se transfiere a
tareas que se encuentran fuera del ámbito de la educación formal y cómo
se produce esa transferencia. Algunos psicólogos sostienen que la evidencia obtenida
por medio de investigaciones para este tipo de transferencia lejana es escaso, mientras que otros sostienen que hay suficiente
evidencia de este tipo de transferencia lejana en dominios específicos. Se han establecido distintas perspectivas con las
cuales las teorías del aprendizaje usadas dentro de la psicología educacional
son formuladas y discutidas. En esta sección se resume cómo la psicología
educativa ha investigado y aplicado estas teorías dentro de las perspectivas
formuladas por el conductismo, cognitivismo, cognitivismo social y constructivismo.
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